China: la "nueva era" de Xi Jinping

Según el FMI, el crecimiento del PBI de China en 2016 se acercó al 7%, ritmo que si se mantiene, llevaría a duplicarlo en 10 años.

Xi está listo para comenzar la próxima semana un nuevo mandato de 5 años. Y otros 15 en lograr, en 2050, que China sea un "gran país socialista próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado, armonioso y hermoso" que todos envidiarán.

Dejando de lado el hecho de que la violencia destruye, cuando se vota se está eligiendo entre unos políticos que son más o menos egocéntricos, decisión ciega porque no suelen decir la verdad, y, en cambio, recitan melosos discursos con el fin de atraer desprevenidos votantes.

¿Podrá mejorar en los próximos cinco años?

La brecha comercial de EEUU con China alcanzó los 34.900 millones de dólares (29.575 millones de euros) el pasado agosto, cerca de un máximo de los dos últimos años. De allí surge que el núcleo decisivo del pensamiento de Xi Jinping es el siguiente: todo depende para el desarrollo económico y la inserción de China en el mundo del camino elegido en 1978, el rumbo estratégico de la República Popular fijado por Deng Xiaoping entonces. El peligro reside en la tentación de copiar las recetas ajenas, añadió frente a la hoz y el martillo que decoran la pared del Gran Palacio del Pueblo. Pero nada de esto se confirmó oficialmente. La batalla global por los corazones y cabezas ("hearts and minds") de la especie trasciende, en consecuencia, el monopolio ideológico dogmático (Fukuyama, Huntington) de la narrativa occidental, en busca de un nuevo proyecto civilizatorio global.

Mientras tanto, las empresas extranjeras se quejan frecuentemente de que las autoridades chinas aseguran condiciones preferenciales para las firmas locales. Equivaldría en nuestro país a un único partido con más de dos millones de afiliados. El retorno de la ideología, la propaganda y la represión contra quienes amenazan la estabilidad, empezando por las redes sociales, estrechamente vigiladas, son una marca registrada de su gestión. La gran incógnita del cónclave es si preparará el terreno para un inédito tercer mandato. Guiado por "el socialismo científico que está lleno de vitalidad en la China del Siglo 21" (Xi), el PCC proyecta la "modernización socialista" del país del 2020 al 2035.

Como ejemplo, la enorme acumulación de deuda desde la crisis financiera global.

Xi, de 64 años, ha consolidado rápidamente su poder desde que asumió el liderazgo del partido en 2012, encerrando a los rivales por corrupción, reforzando los controles sobre la sociedad civil, modernizando el ejército y afirmando el creciente poder de China en el escenario mundial.

Muchos ejecutivos, economistas y analistas con- sideran que la liberalización del mercado es secundaria para el Gobierno que tiene como prioridad mantener la estabilidad económica a través de la intervención estatal.

"En el gobierno de Xi Jinping, las autoridades chinas han hablado mucho sobre los esfuerzos de desapalancamiento" de la economía y reducir el riesgo en el sector financiero.

A diferencia de la Revolución Francesa, la revolución socialista de Marx y Engels tenía que ser "El salto de tigre bajo el cielo libre de la historia", decía Walter Benjamin, en su trascendental reflexión dialéctica sobre la historia.

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